La primera vez que entré a un chat para conocer gente fue cuando tenía 12 años. No tenía problemas para socializar con mis compañeros de colegio, ni con los otros niños del barrio, pero mis papás tenían algo en contra de "hablar con personas de Internet" que me hizo interesarme en estos lugares.
No fue la primera, ni la última vez que entré. Pero mis intenciones nunca fueron las mismas de las personas que se conectaban ahí.
En este blog quiero escribir las historias del chat... También las que ocurren fuera de él.
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